Cuando hablamos de una población determinada podemos suponer a un conjunto de personas a las que se asocian diversas características básicas: edad, estado civil, género, nacionalidad, nivel económico, etc. Definida en relación a un espacio de referencia –en este caso un territorio insular limitado, las islas Baleares- y a su evolución en el tiempo, entendemos que es el conjunto de personas que residen en él y que se renueva por acción directa de tres fenómenos: la natalidad, la mortalidad y el saldo migratorio (es decir la diferencia entre las personas que llegan para vivir y las que deciden marcharse).
A ninguno de los lectores se le escapa que los determinantes que inciden en cada uno de ellos dependen de la situación socioeconómica y a su vez el crecimiento poblacional tiene un enorme impacto y múltiples consecuencias en las necesidades fundamentales –movilidad, vivienda, salud, educación, etc -, en la economía y en el bienestar social. Por eso se dice que la evolución demográfica “señala el destino” de un territorio (“Repensar Balears”).
En este trabajo, utilizando fuentes oficiales (INE, IBESTAT) realizamos una aproximación a la situación actual, al enorme crecimiento de la población en las Baleares y una proyección hasta el año 2040 utilizando el modelo clásico de componentes ([CANNAN1895], [WHELPTON1928]). No solo describir, sino analizar y predecir son los tres objetivos de este documento. En particular, a título de resumen preliminar, nos gustaría resaltar las siguientes conclusiones que se derivan de nuestro análisis:
En relación con la natalidad, las mujeres tienen cada vez menos hijos y retrasan cada vez más la edad para tenerlos. La tasa de fertilidad total, que es un indicador del número de hijos por mujer ha bajado con mucha fuerza en los últimos años. Se situaba en 1,33 en 2008, en 1,05 en 2024 y nuestra proyección para 2040 está entre 0,72 y 0,88. La tasa de reposición para que exista un equilibrio entre nacimientos y fallecimientos es del orden de 2,1 hijos por mujer. Revertir el desplome actual de la natalidad requiere de políticas específicas que creen las condiciones adecuadas para que las familias decidan tener más hijos.
Los indicadores de tasas de mortalidad y esperanza de vida al nacer han ido mejorando de forma significativa en los últimos años, situándose la esperanza de vida en el 2019 en 86 años para la mujer y 81 años para los hombres. La tendencia es seguir mejorando pero con menos intensidad y puede situarse en 2040 entre 87 y 89 años para la mujer y entre 83 y 87 para el hombre.
El envejecimiento poblacional es un reto demográfico de enorme magnitud. Si analizamos la evolución de la población mayor de 70 años, observamos un crecimiento exponencial en los últimos años situándose en 145.047 personas en 2024 y con unas previsiones para 2040 de entre 246.000 y 263.000, es decir, un aumento de entre el 70% y el 81% respecto a la población actual en solo 16 años. Este intenso proceso de envejecimiento poblacional es inexorable y representa un desafío enorme en el ámbito socio-sanitario.
El saldo migratorio es, con gran diferencia, el factor que más determina el crecimiento poblacional. Teniendo en cuenta el desplome de la natalidad y el envejecimiento poblacional, un saldo migratorio equilibrado es indispensable para el sostenimiento de nuestra sociedad. El saldo migratorio es muy difícil de predecir porque evoluciona según el “tempo” económico y puede cambiar abruptamente de un año para otro. La media en los últimos 8 años (entre 2016 y 2023) del saldo migratorio es del orden de 17.400 migrantes anuales, principalmente de gente joven. Si se mantiene este fuerte ritmo de entrada en los próximos años, en 2040, la población total sería del orden de 1.500.000 habitantes lo que supone un incremento del orden de un 23% con respecto a la población del 2024 que se sitúa en 1.232.000 habitantes. Para estabilizar la población y obtener un crecimiento suave, haría falta dividir por 4 la entrada media de migrantes (es decir pasar a unos 4.300 migrantes anuales). Cabe destacar que en un estudio similar que hemos realizado en España, habría que dividir por dos su saldo migratorio actual para obtener una estabilización de la población, es decir que la presión migratoria en Baleares es actualmente mucho mayor que la media española. El saldo migratorio afecta a la población infantil porque los migrantes pueden venir con hijos y porque las mujeres extranjeras tienen aproximadamente el doble de hijos que las españolas; sin embargo, dado que los migrantes son principalmente jóvenes, el saldo migratorio tiene muy escaso efecto en el envejecimiento poblacional si ponemos el horizonte en el año 2040 (a solo 16 años vista). Es decir, que las proyecciones dadas arriba sobre la población de mayores de 70 años pueden considerarse razonablemente fiables dado que dependen muy poco de las fluctuaciones del saldo migratorio que es lo que incluye más incertidumbre en la estimación futura de la población.
La evolución de la población afecta a muchos ámbitos de la sociedad, por ejemplo, en el contexto del número de hogares necesarios para atender el incremento poblacional podemos tener en cuenta las proyecciones publicadas por el INE que sitúan el número de personas por hogar en 2,5 personas en 2024 y en 2,32 personas en 2039, utilizando estos datos podemos hacer una proyección del número de hogares necesarios en función de las proyecciones sobre la evolución de la población que hemos obtenido. Concretamente, en 2024 se necesitarían del orden de 492.600 hogares y las proyecciones para 2040 serían entre 586.400 y 723.000 hogares, lo cual dependerá principalmente del saldo migratorio. Ello supone incrementar entre 93.800 y 230.400 el número de nuevas viviendas (sin contar con las que se dediquen a vivienda vacacional), lo cual se traduce en una enorme presión sobre un territorio ya muy densamente poblado donde los espacios para la creación de nuevas viviendas son muy limitados.
En el resto de este documento presentaremos un análisis detallado de estos aspectos demográficos organizado en las siguientes secciones:
Figure 1: Las personas que residen en Baleares se renuevan continuamente por acción directa de tres fenómenos: la natalidad, la mortalidad y el saldo migratorio.
Los registros oficiales de población (INE) demuestran que, desde el año 2000, en términos absolutos, en España ha aumentado la población en ocho millones de personas -un 20 %-, mientras que en el archipiélago balear lo ha hecho en casi 388.554 -un 54 %-, más del doble que a nivel nacional. Es la cifra más elevada en todo el Estado y una tendencia que viene, con fuerza, desde el siglo pasado.
El IBESTAT también ha publicado datos sobre la población de mujeres y hombres entre el 2021 y 2024 a través del censo y anteriormente a través del padrón. A continuación se muestra una gráfica con la evolución de la población total (de mujeres y hombres) entre los años 1998 y 2024 combinado los datos del padrón y el censo. Observamos un fuerte crecimiento motivado, como veremos, por el saldo migratorio. Se aprecia que esta tendencia de crecimiento se frena entre 2009 y 2015 debido a la crisis económica.
Figure 2: Crecimiento anual entre 1998 y 2024. En la primera década de este siglo el crecimiento anual promedio fue de 25.839 que se ralentizó temporalmente con la crisis económica.
Un aspecto demográfico importante es como se distribuye la población por edades y sexos. A continuación se muestra una animación con la evolución de la pirámide de población en Baleares entre los años 1998 y 2024.
Figure 3: Evolución de la pirámide de la población en Baleares en entre los años 1998 y 2024.
Para ilustrar la evolución de la población total (mujeres + hombres) por edades entre los años 1998 y 2024 mostramos la siguiente animación. Observamos, con el paso de los años, un efecto de desplazamiento de la curva de población y el aumento de población en las personas jóvenes debido al saldo migratorio.
Figure 4: Evolución de la población (mujeres + hombres) por edad entre los años 1998 y 2024.
Baleares registró, según el INE, en 2023 una tasa de natalidad de 7,16 nacimientos por cada 1.000 habitantes, casi cinco puntos menos respecto a los 11,86 que se registraron en 2003 y 2,3 puntos por debajo de la tasa de hace una década. En concreto, nacieron en las islas 8.738 niños, un 17% menos respecto a una década. Además se observa una diferencia significativa en las tasas de natalidad de las madres extranjeras y las madres de nacionalidad española.
Figure 5: Tasa de Natalidad Baleares, según nacionalidad (española/extranjera) de la madre. INE. Nacidos por mil habitantes.
Otro aspecto importante de la natalidad es como se distribuyen los nacimientos en función de la edad de la madre. El IBESTAT también publica datos sobre el número de nacimientos de niños/niñas por edad de la madre. En las siguientes gráficas mostramos, agrupando por edades de la madre, sin distinguir por nacionalidad, los datos de evolución del nº de nacimientos de niños y niñas entre 1986 y 2023. Observamos que, en la actualidad, hay una fuerte tendencia descendente salvo en los tramos de edad de la madre superiores a 40 años, y que se producen algo más de nacimientos de niños que de niñas (en los últimos años, por cada 100 niñas han nacido unos 106 niños), lo cual está en consonancia con los datos de la OMS a nivel mundial. Nacen más niños pero su tasa de mortalidad es algo superior al de las niñas, por ejemplo, en España, en 2023, fallecieron 2,74 niños por cada mil de menos de 1 año de edad y 2,42 niñas).